Cuando al fin pensaba que su vida regresaba a la calma relativa a la que estaba acostumbrado, se da cuenta que la persona que mas quiere, le traiciona, y de la peor forma, aquella que pensó seria la mujer de su vida, aquella con la que su corazón sentía cercanía, había compartido miles de inolvidables momentos íntimos y públicos, le hacia esto, apenas lo podía creer, su familia y sus amigos, aquellos para los que trabajaba lo mantenían lejos de aquella dura realidad, solo veía a esa mujer, por la cual aun sentía algo del intenso amor que en algún momento le dio, por que duda firmemente de que ella lo sintiera también, en las citaciones a tribunal, ya sentía espanto de ese lugar, los peores recuerdos de su entera vida estaban ligadas a una de esas salas, pero sabia al menos que tenia las de ganar, que ningún juez fallaría en pro de la publicación de un libro que contara hasta el mas mínimo e intimo detalle de la vida y rutina de una persona que no había dado su consentimiento para tal publicación, y sentía vergüenza, vergüenza de haber sido tan sincero con alguien que lo había utilizado ¿Cómo no se dio cuenta antes? ¿Tan ciego lo volvía el amor?, lo único que deseaba era que todo terminara pronto, no volver a saber de ella en su vida.
Por esos días estaba muy atareado, entre su trabajo como exitoso cantante de un quinteto rearmado después de tres años de lejanía y sus múltiples sesiones de fotos, el caos y los apretados horarios volvían a ser parte de su vida, entonces ella había aparecido como un oasis, comprensiva, cariñosa, apenas se quejaba de su horario y el poco tiempo que tenían para verse, tampoco le importaron las fans al principio, “puedo manejarlas” dijo y sonrió, entonces fue cuando dejo que se tomaran una foto y la subieran a twitter, apenas treinta segundos y los teléfonos no paraban de sonar, los fan cafés estaban enloquecidos, toda red social estaba al rojo vivo, Shim Changmin tenia novia, una muy linda, muchas fans se opusieron, pero las que sentían una predilección por el supieron entender, sabían que eso algún día pasaría, el tendría que casarse, pero el echo de que no cumpliera con los “requisitos” que Changmin siempre menciono en sus entrevistas las hacia sentirse incomodas con ella. Entre sus amigos ella tampoco fue popular, Yoochun nunca fue amable mas allá de lo cortes con ella, Jaejoong jamás la dejo entrar en la cocina, cosa que la novia de Junsu podía hacer, eran todos tan distintos con ella, una chica tan dulce como el mismo Junsu y una gran habilidad por el dibujo, cosa que escaseaba en Junsu, hacían una linda pareja, Changmin los envidiaba, sabia que el nunca podría ser así de feliz.
Su madre, no dijo nada, su padre se alegro mucho al ver a una novia tan seria para su hijo, sus hermanas sintieron celos, pero nunca impidieron su amor, nunca se quejaron por no saber mucho de ella o por no conocer a su familia, confiaban en el buen criterio de ese alto chico para elegir a su circulo cercano.
Esa chica conoció al verdadero Changmin, el permitió que se metiera en su corazón como una enredadera, apresando su alma por completo, asfixiando su existencia, solo tenia ojos para ella, pensamientos para ella, estaba convertido casi en un zombie, enamorado como nunca en su vida, cuidaba de ella, como si fuese de cristal que estallaría en cualquier segundo, le dedicaba días enteros, extensas noches, en las que a veces solo se miraban y reían, otras donde dejaban que la pasión consumiera sus almas, para Changmin, no existía mujer mas perfecta en el mundo…Por eso no fue difícil decidir que la quería como esposa, eligió el diamante mas esplendoroso de la tienda, esperaba que lo grabaran cuando un par de chicas se sentó a sus espaldas, en ese lujoso sillón en un rincón de la tienda.
-Entonces, cuando terminaron de hacerlo la primera vez, el lloro, no mucho, pero algo, nunca dijo por que, ¿No es adorable? que tierno es Changmin oppa… Se quedo de piedra, ¿Cómo había sabido eso? Quizás era solo una tonta historia de fans, las había por miles en internet.
-Que suerte tiene Sujin, me gustaría ser novia de Changmin oppa.
-Yo no se que pasara con el cuando el libro salga, oppa se sentirá traicionado, quizás la odie para siempre, yo solo lo leí por curiosidad, pero me da ira saber lo que ella esta haciendo.
Se puso de pie, una adrenalina extraña lo recorría, su mente trabajaba rápido, muchas cosas hicieron sentido, no le dejaba ver las cosas en su computadora, siempre estaba escribiendo, donde fuese, las preguntas tontas que le hacia, como siempre acababa revelando sus mas íntimos pensamientos, la dependienta llego con la argolla pulcramente envuelta y se la dio, salió tan rápido de allí, que pareció hasta descortés, subió a su auto y cuando ella abrió la puerta con su sonrisa perfecta la rabia entro en su alma.
- Y dime querida, ¿Cuándo saldrá a la venta tu libro? El veneno de su voz la hizo palidecer.
-No se de que hablas… Dijo, pero su piel le había delatado.
- El libro que escribes cariño… ¡como no me dijiste si soy la estrella! De un fuerte movimiento lanzo el estuche y el anillo rodó por el piso.
*****
Era el quinto departamento de ese día, y aun no se convencía del todo.
-¿Este tampoco? Ese chico hablo con suavidad, siempre que deseaba llamar su atención lo hacia.
-No…Lo siento, debes estar cansado. Alargo su mano para tocar la de el.
-No lo estoy, además, esto debemos hacerlo, mientras sea lo mas pronto será lo mejor…Este tampoco me gusta, es muy estrecho y no tiene un escritorio, creo que moriría asfixiado sin uno. Ella rio abrazándolo.
-No traerás el trabajo a casa…Una ultima mirada por la gran ventana de la sala a esa gran cuidad que crecía tan rápido que asustaba, salieron rápidamente de ese departamento, tenían el tiempo suficiente para llegar al ensayo de la cena, dentro de unos días contraerían matrimonio y esos los emocionaba mucho.
Ana no recordaba haber sentido algo tan fuerte por un hombre antes, siempre que miraba en los ojos de ese hombre que ahora conducía, sentía que todo saldría bien, que nada malo pasaría jamás.
-Te amo mucho. El semáforo en rojo los obligo a detenerse.
-Y yo a ti- Tomo su mano para poner un beso en ella- Me haces el hombre más feliz del mundo ¿Lo sabias? Aun podía sentir los nervios dentro de ella, tal cual como el día que la beso por primera vez, que tomo su mano… Luego todo se volvió oscuro.
Al abrir los ojos, sus brazos ardían, su cabeza ardía, sus pulmones se rehusaban a dejar el aire entrar, la cara de el estaba lejos, podía ver sus ojos negros buscarla, casi con desespero, movió una mano y una lagrima dejo los ojos de ese muchacho, luego todo fue oscuridad otra vez, una oscuridad pesada y fría, desagradable.
La oscuridad se iba rápidamente, dejándola ver el blanco lugar donde estaba, era un hospital, eso lo supo de inmediato, su cuerpo se sentía pesado, su cabeza apretada.
-¿Qué nos paso? ¿Y Javier? Ninguno de los que estaba a su alrededor respondió, la enfermera hacia su trabajo, moviendo cosas, sacando o poniendo otras, el silencio reinaba en el lugar, un silencio espantoso, su madre miraba hacia otro lado, pero ella la conocía, podía estar sedada aun, pero sabia reconocer cuando ella lloraba
-¿Qué le paso mamá? Su voz se quebró, sabia que había pasado, había estado allí, peor hasta que alguien se lo dijera, no seria capaz de creerlo.
-El…murió. Sintió algo parecido a caer desde la montaña rusa más alta, y no pudo más que llorar, su interior se movió con fuerza, dolía, quemaba, pronto la sangre tiño las sabanas y todos salieron. Ese día, Javier no fue la única persona a la que dedico lágrimas.
****
Su abogado le llamaba con especial insistencia ese día, estaban a punto de ganar la demanda y precisaba más detalles, más testigos.
-Ya no tengo nada más. Decía, estaba cansado, su cabeza amenazaba con estallar, se movió incomodo en el sillón de la sala, los chicos no estaban y se sentía solo, solo como nunca en su vida, estaba tan inseguro de si mismo y del resto, tenia meses sin poner un pie fuera de casa, la prensa lo acosaba, querían los detalles mas mínimos, sabia que el libro que aun no salía había sufrido un intento de robo, pero solo fueron filtradas las dos primeras paginas, su estado de salud era pésimo, sus nervios habían debilitado su salud y su humor era irritable.
- Te traje algo de frutas… creo que las necesitas… La voz de Hanul lo regreso a la realidad, tenia una enorme frutera en sus manos.
-No te esfuerces, por favor. Su voz solo con ella se hacia humilde, como la de un niño, ella sonrió.
- Estar embarazada no es una enfermedad Changmin. Dejo caer su cuerpo con cuidado y acaricio con su vientre.
-Si algo te pasa Junsu me mataría… Rieron un poco.
-Te ves mucho mejor.
-Me has ayudado mucho, estoy muy agradecido.
-Es lo único que puedo hacer, ayudarte desde lo que se hacer, tu me ayudaste un día también, así que no me agradezcas nada, ahora come.
-Quiero ir al juicio. Dijo cuando un trozo de dulce fruta paso por su garganta.
- Eso es muy bueno, se que estas listo para enfrentarla.
-Aun me duele.
- “Si no te duele, ¿Crees que valdrá la pena?, las personas dejan que el dolor demuestre cuanto les importaba, si no te duele, es por que nunca te importo, además, si no te duele, nunca sanaras” eso me lo dijiste tu…creo que es tiempo que tomes tu propio consejo. Una sonrisa extraña se dibujo en las facciones de Changmin.
- Es difícil cuando lo escuchas.
-Imagina como me sentí yo cuando me lo dijiste. La puerta se abrió y Junsu entro, radiante como desde que se caso con Hanul hace ya casi un año, ya no sentía envidia, si lo analizaba bien estaba agradecido de tener a esa linda chica por casa algunos días, cuidando de el casi, a pesar que siempre dijo que el la cuidaba a ella, que su salud por ser tan delicada necesitaba de supervisión constante.
-No le diste mucho trabajo a mi pequeño ángel ¿No Changmin?
-No Hyung, no me atrevería.
- Junsu, no discutas con el, o nuestro hijo te odiara por ser tan malo con su tío favorito.
-Nunca lo hará ¿NO es cierto bebe? ¿tu me amaras?. Puso su cabeza sobre el vientre hasta que una repentina patada lo sobresalto.
-Ya quiero que salgas de allí para que podamos jugar fútbol Su sonrisa era la más bella que jamás había visto.
-Primero debe crecer, aprender a caminar y a correr… no es bueno ser ansiosos Junsu.
Ella le sonreía de la misma manera, Changmin salió de la habitación, sonriendo también, ellos contagiaban su alegría, a pesar que de pasaron tiempos realmente duros supieron superarlos y ser felices “se que algún día, podre hacer lo mismo” se dijo y metió a la ducha, un juicio le esperaba y su imagen debía ser perfecta.
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